El carácter fue insuficiente

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México logró avanzar a octavos de final, al ganar a Corea y empatar con Bélgica y Holanda, pero hasta ahí; contra la maquinaria teutona, los tricolores ya no pudieron

Édgar Luna Cruz

 

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 13 (EL UNIVERSAL).- Fue la Selección del infarto, del carácter, de sacar los partidos de último minuto.

 

Así fue la Selección Mexicana que participó en la Copa del Mundo de Francia 1998.

 

El proceso fue extraño. Lo comenzó Miguel Mejía Barón, pero por grillas con directivos, fue relevado por Bora Milutinovic, quien ya había dirigido al Tri en el Mundial de México 1986.

 

Bora clasificó al equipo al Mundial, pero como no le caía bien a muchos jugadores lo “grillaron” e hicieron todo lo posible para que Manuel Lapuente entrara en su lugar... y lo lograron.

 

El equipo mexicano llegó al Mundial con muchas dudas. Los juegos de preparación no habían dejado satisfecho a nadie. Había que aprender a sufrir, de principio a fin.

 

Se comenzó perdiendo con Corea, y al final se ganó.

 

Segundo juego, se pierde 2-0 ante Bélgica y al final se empata a dos. Tercer juego se cae al medio tiempo con Holanda y al final se iguala a dos.

 

Donde se rompió la costumbre fue en octavos, contra Alemania. Luis Hernández anotó primero, pero al final los teutones, como siempre, dieron la vuelta y ahí, sí se sufrió en serio.